LA REVOLUCIÓN RUSA

Dentro de la era de las Revoluciones y la conformación del Mundo Contemporáneo, la Revolución Rusa y los complejos procesos que la conformaron son pasos inevitables a estudiar para poder comprender las características actuales que rigen política, social y económicamente al Mundo.

La Revolución Rusa de 1917 junto a las Revoluciones Francesa e Industrial conforman el tridente histórico más importante de sucesos de la Historia y junto a la Segunda Guerra Mundial es el hecho más decisivo del Siglo XX. Su relevancia y la urgencia de su estudio y análisis radica en que contiene una multiplicidad de aspectos a abordar siendo un período de amplias posibilidades y de profundas contradicciones.

“Exponer a los oprimidos la verdad sobre la situación es abrirles el camino de la Revolución”

León Trotsky

Trotsky y el Ejército Rojo

Para poder comprender este proceso de forma global y también más detallada, es importante detenerse en:

  • Revolución de 1905 y sus consecuencias.

  • Revolución Menchevique (Burguesa); Febrero de 1917 y el Gobierno Provisional.

  • Revolución Soviética (Bolchevique); Octubre Rojo, 1917.

Al día de hoy, La Revolución Rusa se mantiene como modelo y ejemplo a seguir para algunos países y determinados sectores políticos, cada vez más minoritarios desde la disolución de la URSS.

Soviets

“La revolución es guerra, la única en verdad legítima, justa y grande, entre cuantas ha conocido la historia. En Rusia, esta guerra ha sido declarada, y ha comenzado.”

Vladímir Lenin

LA RUSIA ZARISTA

A pesar de que Rusia se industrializaba rápidamente, apenas una pequeña parte de la población, principalmente nobles y algunos industriales, tenían buenas condiciones de vida. Los campesinos eran pobres y, pese a la reforma agraria de Alejandro II, les era muy difícil acceder a la propiedad de la tierra. Las sucesivas derrotas en batallas durante la I Guerra Mundial y el descontento generalizado de la población, llevaron a que la economía interna comenzara a deteriorarse, lo que condujo al caos social y a varias revueltas e intentos revolucionarios. Estas revoluciones tienen dos fechas: 1905 y 1917.

1905

En la revolución de 1905 comienza el fin de la era zarista, cuando Rusia fue derrotada inesperadamente por Japón durante una guerra entre estos dos países. Japón era un país pequeño y débil a nivel tecnológico, y esto aterrorizó al zar Nicolás II y afectó a su popularidad. Asimismo, en 1905 un grupo de trabajadores elaboró una petición al zar, no al Palacio Imperial en San Petersburgo, exigiendo reformas económicas y sociales. El movimiento fue violentamente reprimido por las tropas del zar, quienes dieron muerte a varios de los trabajadores. Ese episodio fue conocido como “Domingo Sangriento“, a partir de él se formaron los primeros Soviets.

1917

El poder de los soviéticos y la influencia de la revolución de 1905 se fue diluyendo en los años siguientes; sin embargo, con la entrada de Rusia a la I Guerra Mundial, las condiciones de vida de gran parte de la población empeoraron drásticamente, generando las condiciones para nuevas revueltas que darían origen a la Revolución de febrero de 1917, en donde social-revolucionarios, mencheviques, cadetes y bolcheviques intentaron dar -por separado-con nuevas fórmulas de gobierno para Rusia, dando lugar a una breve República de inspiración occidental cuyo máximo líder fue Alexander Kerensky.

Este nuevo orden no prosperó debido, principalmente, a la oposición de los líderes rusos de la nueva república a la salida de Rusia de la guerra, lo que favoreció a los bolcheviques que, pese a ser una minoría política entre los partidos de la época, eran los únicos que defendían la salida de la guerra de manera intransigente; de esta manera se dio origen a la revolución de octubre de 1917, de inspiración bolchevique, y a la posterior toma del poder por parte de los soviets liderados por LeninTrotsky, quienes crean el Partido Comunista donde fueron dados los primeros pasos para la formación de la URSS.

Después de la victoria de los bolcheviques, Rusia sufre una Guerra Civil (1918-1922) entre los partidarios de la revolución bolchevique (Ejército Rojo) y sus opositores (Ejército Blanco), estos últimos, apoyados en algunos momentos de la guerra, por diversas potencias extranjeras. Para ganar, Lenin adopta el “Comunismo de Guerra”, confiscando la producción agrícola para abastecer a los soldados. Con la victoria del Ejército Rojo grandes compañías privadas fueron cerradas como, por ejemplo, la empresa Smirnoff.

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